Alquilar con mascota en Colombia: una barrera silenciosa para miles de hogares
Alquilar con mascota en Colombia es cada vez más difícil por cláusulas “no mascotas”, costos extra y vacíos legales que afectan a hogares multiespecie.
Alquilar con mascota en Colombia se ha convertido en una barrera silenciosa dentro del mercado inmobiliario, especialmente en las principales ciudades. Para miles de hogares con perros y gatos, la búsqueda de arriendo no solo depende del ingreso o del historial crediticio, sino de la aceptación o rechazo de sus animales de compañía.
En un contexto de aumento del canon de arrendamiento y reducción de la oferta formal, tener mascota opera como un filtro adicional que excluye a una parte significativa de la población. Esta restricción no siempre está respaldada por la ley, pero sí por prácticas normalizadas del mercado inmobiliario colombiano.
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Cláusulas “no mascotas” y arriendo con perros y gatos
Las llamadas cláusulas no mascotas son hoy una de las condiciones más frecuentes en anuncios de arriendo. Aunque no siempre aparecen en el contrato final, funcionan como una norma previa impuesta por propietarios e inmobiliarias.
Para quienes buscan alquilar con mascota en Colombia, esta práctica reduce de manera drástica las opciones disponibles. La exclusión suele justificarse en posibles daños, ruido o conflictos vecinales, aun cuando no existan antecedentes concretos. En la práctica, el arriendo con perros y gatos queda limitado a segmentos más costosos o a viviendas con menores estándares de calidad.

Costos adicionales y arriendos informales
Cuando se permite alquilar con mascota en Colombia, es común que el arrendatario enfrente costos adicionales: depósitos especiales, cláusulas de sanción automática o amenazas de terminación anticipada del contrato.
Estas condiciones son más frecuentes en arriendos informales, donde no existen contratos claros ni mecanismos de protección. En estos casos, las familias quedan expuestas a desalojos verbales o presiones para abandonar la vivienda tras una queja, incluso sin evidencia de incumplimiento.
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¿Quiénes enfrentan más barreras para alquilar con mascota en Colombia?
Mujeres jefas de hogar
Las mujeres jefas de hogar enfrentan mayores dificultades para acceder a vivienda y mascotas al mismo tiempo. Con ingresos más bajos en promedio y mayores responsabilidades de cuidado, suelen tener menos margen para asumir depósitos adicionales o negociar condiciones contractuales.
Jóvenes
Para los jóvenes, alquilar con mascota en Colombia implica enfrentar múltiples filtros simultáneos: edad, tipo de contrato laboral y ausencia de fiadores. La mascota se convierte en un factor más de exclusión, empujándolos hacia habitaciones o zonas periféricas.
Familias de bajos ingresos
En hogares de bajos ingresos, las mascotas cumplen funciones de cuidado emocional y seguridad. Sin embargo, son estos hogares los más afectados por la falta de opciones, lo que profundiza la desigualdad en el acceso a una vivienda digna.

Qué dice la ley sobre vivienda y mascotas
La legislación colombiana no prohíbe tener mascotas en una vivienda arrendada, pero tampoco establece una protección explícita para quienes buscan alquilar con mascota en Colombia. La normativa se enfoca en la convivencia y el cuidado responsable, dejando amplios márgenes a la autonomía contractual.
Este vacío legal permite que muchas restricciones operen más como prácticas del mercado que como exigencias jurídicas, trasladando el riesgo exclusivamente a los arrendatarios.
Decisiones forzadas: testimonios de hogares con mascotas
Ante la dificultad de alquilar con mascota en Colombia, muchos hogares se ven obligados a tomar decisiones extremas: abandonar al animal, mudarse a zonas periféricas o aceptar condiciones abusivas. Estas experiencias muestran que no se trata de casos aislados, sino de un problema estructural que afecta la estabilidad residencial.
El debate sobre alquilar con mascota en Colombia revela una discusión más amplia sobre el derecho a la vivienda digna. Excluir a hogares con animales de compañía refuerza desigualdades existentes y normaliza prácticas que segmentan el acceso al arriendo según criterios no regulados.
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Preguntas frecuentes
¿Es legal prohibir mascotas en un contrato de arriendo?
No existe una prohibición general en la ley colombiana. Sin embargo, los propietarios pueden imponer restricciones contractuales, siempre que no vulneren derechos fundamentales ni normas de convivencia.
¿Pueden cobrar un depósito adicional por mascota?
La ley no regula depósitos específicos por mascotas. Estos cobros suelen establecerse por acuerdo entre las partes y pueden resultar abusivos si no están justificados por daños reales.
¿Tener mascota puede ser causal de desalojo?
No. Para un desalojo debe demostrarse incumplimiento del contrato o afectación grave a la convivencia. La sola tenencia de una mascota no es causal legal.
¿Qué alternativas tienen quienes no encuentran arriendo?
Buscar propietarios directos o zonas periféricas es una opción frecuente, aunque suele implicar mayores costos sociales y menor acceso a servicios.