El estrés en las mascotas también existe: cómo las emociones humanas impactan su bienestar
A veces, lo que sentimos también lo sienten ellos. El estrés en las mascotas nos recuerda que la conexión con nuestros animales va más allá de lo visible
El estrés en las mascotas es hoy un tema de interés dentro de la etología y la medicina veterinaria. Se dice los animales domésticos pueden percibir, reflejar e incluso sincronizar sus niveles de estrés con los de sus tutores. Esta conexión emocional, que es resultado de miles de años de convivencia, plantea preguntas sobre la influencia del estado mental humano en la salud animal.

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Perros y gatos perciben nuestras emociones
Los perros y gatos poseen una notable sensibilidad hacia las emociones humanas. En el caso de los perros, su evolución junto al ser humano les permitió desarrollar una capacidad especial para interpretar gestos, expresiones y tonos de voz. Estas señales son determinantes para su comportamiento diario y explican cómo el estrés en las mascotas puede originarse a partir del entorno emocional de sus dueños.
Los gatos, aunque con una relación distinta, también responden a los estados anímicos de las personas. Las mascotas reconocen la tristeza o la alegría de sus cuidadores y muestran luego cambios en su conducta frente a emociones intensas. De esta forma, la ansiedad en gatos puede surgir como reflejo de la tensión o el desánimo que perciben en el hogar.
Evidencia científica del vínculo emocional
Una investigación de la Universidad de Linköping en Suecia analizó muestras de pelo en dueños y mascotas para medir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Los resultados confirmaron una sincronización entre ambos, lo que demuestra que el estrés en las mascotas no solo es una percepción conductual, sino también fisiológica.
En los perros, este fenómeno se manifiesta con jadeos, inquietud o comportamientos destructivos. En cambio, la ansiedad en gatos suele expresarse mediante el aislamiento, el acicalamiento excesivo o cambios en el apetito.
El estrés en las mascotas puede derivar en alteraciones físicas y emocionales si se prolonga en el tiempo. Entre los efectos más comunes, algunos son:
- Cambios en el sueño y la alimentación.
- Pérdida de interés por el juego o el contacto.
- Vocalizaciones excesivas.
- Reacciones agresivas o retraídas.

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¿Cómo influye el estrés humano?
El comportamiento de las personas dentro del hogar juega un papel decisivo. Los animales pueden captar alteraciones en el tono de voz, los movimientos corporales y los cambios hormonales de sus cuidadores. Esto explica por qué situaciones como discusiones, rutinas inestables o ambientes con ruido constante pueden desencadenar estrés en las mascotas.
La ansiedad en perros puede intensificarse si el dueño atraviesa períodos prolongados de tensión. Algunos manifiestan comportamientos ansiosos cuando sus tutores se ausentan o cuando detectan estados de nerviosismo en ellos. De igual forma, los gatos suelen reaccionar a los entornos caóticos escondiéndose o mostrando rechazo a la interacción.
Factores que pueden desencadenar estrés en las mascotas
El estrés en las mascotas puede ser provocado por varias causas. Algunas de ellas son:
- Mudanzas o cambios de entorno.
- Llegada de nuevos animales o personas al hogar.
- Falta de rutina o de actividad física.
- Exposición a ruidos fuertes o ambientes desconocidos.
La identificación temprana de estos factores es clave para prevenir que la ansiedad en perros o la ansiedad en gatos se cronifiquen y afecten su bienestar general.

¿Qué puede hacer para reducir el estrés de los animales en el hogar?
La prevención del estrés en las mascotas comienza con la observación. Los tutores deben reconocer los cambios en conducta y acudir a un veterinario o etólogo para una evaluación profesional. Si se nota algún síntoma, las medidas más recomendadas son:
- Mantener rutinas estables de alimentación, descanso y paseo.
- Proporcionar un espacio seguro y tranquilo.
- Evitar castigos o gritos que incrementen la tensión.
- Estimular el juego diario como forma de liberación emocional.
También, se sugiere el uso de difusores de feromonas o suplementos naturales, siempre bajo supervisión veterinaria. Además, la creación de un espacio predecible y ordenado contribuye a disminuir el impacto del estrés en las mascotas.
Cuidar la salud emocional compartida
El bienestar animal y humano están estrechamente relacionados. La ansiedad en perros o en gatos puede ser un reflejo directo del estrés de sus dueños. Por ello, cuidar la salud emocional personal también es una forma de proteger a las mascotas.
Reconocer los signos tempranos, mantener una convivencia equilibrada y buscar asesoramiento profesional son pasos esenciales para evitar que el estrés en las mascotas afecte su salud física y emocional.